La Casa del Mar retrata las diferencias entre el compromiso y la ineficacia

El servicio público no debe ser jamás una competición entre partidos por ver quién puede colgarse más medallas. Trabajar desde la política por transformar y mejorar la calidad de vida de todos los almerienses debe ser un objetivo del que no nos puede distraer la competición de méritos y la búsqueda de aplausos. Por lo tanto, quiero compartir la alegría de los vecinos de Pescadería y La Chanca, que desde hace unos días cuentan, por fin, con la esperada y necesaria Casa del Mar como centro de referencia de salud pública en esa zona de la capital. La rehabilitación fue inaugurada el viernes por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que quiso acompañar a los vecinos en un momento tan esperado como innecesaria e injustamente retrasado. Y en eso quiero fijarme hoy. Del mismo modo que digo que la política no puede ser una competición de méritos entre partidos, mucho menos puede ser un permanente ejercicio de mentiras, incumplimientos y desidia. Por eso es bueno incidir en que este servicio comunitario, inaugurado ahora que el PP gobierna la Junta de Andalucía, debería haber entrado en servicio hace ya muchos años, y debería llevar mucho tiempo salvando vidas y cuidando de la salud de los almerienses. Y naturalmente que estamos muy contentos por esta apertura, pero quiero incidir en que este final feliz ha sido posible gracias a que el actual gobierno de la Junta sí se ha tomado en serio su compromiso con Almería y ha invertido y trabajado en lo que el ineficaz gobierno socialista fue incapaz de culminar. Lo mismo que pasó con el hospital Materno Infantil y que en su día pasará también con la rehabilitación de la Casa Consistorial de la Plaza Vieja. Recodemos que la Casa del Mar cerró sus puertas en 2009 a instancias del gobierno de la Junta del PSOE para hacer una reforma, trasladando las consultas a un local alquilado en el Parque Nicolás Salmerón, generando incomodidad y gasto. En teoría iba a ser un cierre temporal, pero como tantas veces pasa cuando hablamos de la gestión socialista, lo temporal tiende a la perpetuidad. De hecho, tardaron siete años en iniciar las obras. Y como suele pasar también cuando gestionan los socialistas, -esos que pretenden dar lecciones de eficacia cuando están en la oposición- hubo que rehacer el proyecto iniciado porque los pilares previstos no aguantaban. Así que a todos esos retrasos hubo que añadir otros cinco años de espera. Durante estos últimos doce años hemos visto, además del habitual tutorial de incapacidad de gestión marca PSOE, numerosas manifestaciones, huelgas de hambre y cortes de tráfico por parte de unos comprensiblemente molestos vecinos de Pescadería-La Chanca. Unos retrasos y protestas que los socialistas almerienses, que hace unos días publicaban un anuncio diciendo orgullosamente que ellos habían empezado las obras, ignoraron sistemáticamente. Y esa es la historia vivida, aunque a mí me interesa más ahora la que está por vivirse gracias a la Casa del Mar, que dará servicio a más de 3.500 vecinos, con consultas de urgencias y una red de rastreadores COVID, entre otros servicios. Más calidad de vida y más salud para más almerienses. Eso, insisto, es lo que de verdad importa.


La ilusión y el compromiso de seguir trabajando por Almería

Mi prioridad como alcalde y mi compromiso con los vecinos de todos los barrios de Almería es tan innegociable como mi lealtad y afecto por el partido en el que llevo militando más de veinte años, el Partido Popular, que no solo es el partido más importante de la provincia, sino que es el punto natural de encuentro de cuantos tenemos el deseo y la vocación de trabajar por mejorar nuestra tierra. Por eso he aceptado con muchísima ilusión la propuesta de mi amigo Javier Aureliano García para acompañarle en su candidatura a la presidencia del partido que presentará en el congreso del próximo mes de junio. La política es una demostración diaria de que no se avanza recordando lo que hemos sido, sino trabajando por lo que queremos llegar a ser. Y en ese sentido, estoy muy orgulloso de formar parte de un partido en donde el futuro no se predice, ni tampoco se adivina. En el PP creamos el futuro trabajando unidos en una misma dirección. Nos une la ilusión por Almería. Nos une la ilusión por el futuro. Nos une saber que tenemos por delante un tiempo lleno de desafíos, de esfuerzo y de trabajo. Y también nos une saber que no hay fuerza más grande que la ilusión y las ganas de hacer cosas buenas por los almerienses, vivan en la ciudad, en el pueblo o en el barrio que vivan. Eso es lo que nos hace imparables. Y estamos ilusionados por el futuro porque sabemos que las cosas se han hecho bien. Desde la gratitud por su confianza, creo que es justo y necesario reconocer el enorme trabajo realizado durante todos estos años por nuestro presidente, Gabriel Amat, ahora que ha tenido la generosidad de dar un paso al lado. Nunca nadie podrá ser un ejemplo tan claro de los tres valores que han marcado su trayectoria y que tantas veces él mismo ha repetido: trabajo, trabajo y trabajo. Gabriel ha ejercido un liderazgo sólido y transformador, que ha convertido al PP en el partido más importante de la provincia de Almería y en una referencia de gestión para el conjunto de la sociedad almeriense. Pero también quiero dejar clara una cosa: tener ideas diferentes sobre aspectos concretos no es malo. Es más: yo lo creo necesario. La diferencia suma, pero el entendimiento multiplica. Y esa es la clave del futuro para el PP: crecer y multiplicarse. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno lo ha dicho también hace unos días de manera muy clara: sin unidad no hay futuro para nuestro proyecto político. Es además un ejemplo de diálogo y de acuerdo en el que debemos fijarnos para saber cómo será el futuro de la política en Andalucía y España: un modelo de gestión basado en la colaboración leal y en el diálogo permanente. Sin imposiciones y sin presiones, porque en política vale más un buen acuerdo que una mala victoria. Algo que también está poniendo en práctica nuestro presidente, Pablo Casado, líder de la oposición y próximo presidente del Gobierno de España. En política, las cosas hay que hacerlas siempre con cabeza. Es decir, desde la prudencia, desde la moderación y desde la búsqueda del consenso. Y siempre con sentido de lealtad. Por eso yo estoy y estaré siempre en donde mi partido entienda que debo estar.


Almería sigue esperando los fondos COVID prometidos por el Gobierno

El pasado año, en los momentos más complicados del inicio de la pandemia, mantuve junto a un buen número de alcaldes varias reuniones virtuales  con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en las que se comprometió a liberar un fondo de 3.000 millones de euros para las Entidades Locales, así como una partida de 300 millones para compensar a las empresas de transporte público urbano por las pérdidas derivadas de la pandemia. Una promesa que fue confirmada posteriormente en varias ocasiones por la portavoz gubernamental, María Jesús Montero. Pero ha pasado ya un año y el gobierno de PSOE-PODEMOS no ha sido capaz de cumplir su promesa. De hecho, a día de hoy el Ayuntamiento de Almería no ha recibido del gobierno ni un solo euro en concepto de ayudas COVID. Ni uno. Es verdad que se liberaron los remanentes y que se eliminaron las reglas fiscales para permitir el uso de los ahorros propios, pero esas medidas fiscales no han servido para todos los ayuntamientos, porque los que no contaban con superávit no han podido afrontar esta difícil situación. Afortunadamente no es el caso de Almería, que gracias a una gestión municipal económica prudente y bien planificada, muy alejada del populismo financiero que defienden otros partidos expertos en paralizar económicamente las instituciones en las que gobiernan, está pudiendo afrontar con mayor margen el brutal incremento de los gastos y la tremenda bajada de ingresos como consecuencia de la paralización de la actividad económica causada por la pandemia. Pero conviene recordar que, por muy bien que se gestione, los recursos del Ayuntamiento de Almería no son ilimitados y necesitamos con urgencia los fondos prometidos tantas veces por el Gobierno de España. Sin embargo, las noticias que tenemos al respecto no pueden ser más negativas. Acabamos de conocer que el Ministerio de Hacienda no dará ayudas, incluida la del fondo de transporte, hasta el próximo verano. Y eso, con suerte. Pero si ese dinero no llega pronto, la situación del transporte público puede ser muy grave porque el sector se ha desplomado y no sólo por las consecuencias propias de la pandemia, sino porque ha habido reglas que han prohibido su uso habitual y se ha limitado mucho su aforo. El transporte público es un elemento de cohesión urbana y social en todas las ciudades y constituye la base de la movilidad pública. Y no es coherente que el mismo gobierno que pretende abanderar en exclusiva la defensa de las personas más vulnerables abandone al medio de transporte popular que conecta y une nuestros barrios mientras dedica millones de euros a rescatar compañías aéreas en Venezuela. Por eso quiero insistir en algo que he venido diciendo en esas reuniones: cumplan con sus compromisos y ayuden a que los ayuntamientos sigamos ayudando. Almería necesita que el Gobierno libere de una vez esos fondos COVID para seguir ampliando la cobertura social a las personas que más lo necesitan, reactivar la economía y echar una mano a todas las personas que se han visto afectadas por esta pandemia. Y mantendré este recordatorio hasta que se cumpla con lo acordado, aunque eso moleste a los que defienden a su partido antes que a su ciudad.


Será la Semana Santa más esperada de nuestras vidas

La dimensión de los gestos no debe de medirse solo por su recorrido, sino sobre todo por su alcance. Por eso quiero felicitar a todas las hermandades y cofradías de Almería por el esfuerzo y el trabajo que han vuelto a hacer este año tan anómalo y difícil para todos los sectores, especialmente el turístico y hostelero, celebrando una Semana Santa llena de sentimiento y responsabilidad. Gracias a los responsables de las diferentes agrupaciones, así como a los miles de hermanos y cofrades almerienses por haber mantenido viva la llama de una celebración que, por segundo año consecutivo, ha tenido que ser aplazada para ayudar a contener la pandemia. En más de una ocasión he dicho que el movimiento cofrade almeriense es, sin duda, la fuerza social más poderosa de nuestra ciudad y que nada tiene la misma capacidad de agregar y sumar valor al objetivo de hacer ciudad. Desde el Ayuntamiento hemos querido colaborar aportando un programa de actividades, exposiciones, conciertos y concursos que han ayudado a conservar la ilusión por una Semana Santa diferente en la forma, pero no en el fondo. Pero la clave de haber podido vivir estos días desde la clara percepción de que eran otra vez “esos días” ha estado en la positiva y constructiva actitud de las diferentes cofradías y hermandades, que han afrontado con serenidad y buen ánimo el enorme sacrificio de volver a cancelar su contacto con la calle. Sus mujeres y hombres han llenado los templos de devoción y respeto, manteniendo siempre un perfecto equilibrio entre las ganas, la tristeza y el compromiso firme por ser parte de la solución a la pandemia, guardando y haciendo guardar todas las medidas sanitarias recomendadas, al tiempo que se facilitaba la visita y veneración de las imágenes titulares. Un trabajo serio que viene a corroborar la madurez y la capacidad de un colectivo abierto y plural, que es fiel reflejo de lo que somos y sentimos los almerienses y que cada vez es más necesario en el objetivo compartido de hacer crecer Almería. Una meta en la que siempre me tendrán a su lado. Por eso es justo que el conjunto de la sociedad almeriense conozca y reconozca la labor que realiza el movimiento cofrade no solo durante los días de Semana Santa, sino durante todo el año, movilizando en todos nuestros barrios a personas muy diferentes y reuniéndolas en torno a valores siempre positivos. Por todo ello quiero darles las gracias ahora que ponemos punto final a otra Semana distinta, en la que muchos almerienses nos hemos visto privados del privilegio y alegría que supone poder acompañar al resto de miembros de nuestra cofradía en unas horas de calle larga y paso corto que se esperan con impaciencia a lo largo de todo un año. Pero quiero terminar con un mensaje de confianza y esperanza, que son sin duda dos de los cimientos que sostienen el espíritu cofrade. Estoy seguro de que la campaña de vacunación y la responsabilidad colectiva permitirán que la próxima primavera Almería vuelva a vivir en todo su esplendor la que, sin duda, será la Semana Santa más esperada de nuestras vidas.


Un Presupuesto para todos los almerienses

En los próximos días vamos a someter a la consideración del Pleno el Presupuesto del Ayuntamiento de Almería para 2021. Se trata de unas cuentas que son fruto de la reflexión y el diálogo abierto con todos los sectores y colectivos, y orientadas al fin que entiendo prioritario en estos momentos para todas las familias, empresas, autónomos, emprendedores y desempleados de nuestra ciudad: acelerar la vuelta a la normalidad, salvar vidas y conservar y crear nuevos puestos de trabajo. Sinceramente, creo que eso y no otra cosa es lo que esperan ahora todos los almerienses de los políticos que les representan en su Ayuntamiento: capacidad de consenso, superación de las diferencias ideológicas y una visión constructiva del futuro que desborde los viejos esquemas partidistas que en tantas ocasiones han supuesto un factor limitante para el desarrollo de Almería. La difícil situación social y económica generalizada por la pandemia nos obliga a reorientar nuestros proyectos e intereses y pensar en el futuro de los almerienses antes que en las consignas o estrategias de nuestros partidos. Y es por ello que desde aquí vuelvo a apelar a la responsabilidad de los diferentes grupos políticos y del concejal no adscrito para que a la hora de votar este Presupuesto piensen antes en los almerienses que en sus consignas o estrategias políticas, que sin duda volverán a tener su espacio natural de confrontación y debate cuando la situación lo permita. Por eso este Presupuesto, que es sin duda el más determinante que se va a debatir en los últimos años, no va a ser el Presupuesto del alcalde, del equipo de Gobierno o de su partido: va a ser el Presupuesto de Almería y los almerienses. Y ello es así porque estamos hablando de un Presupuesto más social que nunca. Las actuaciones de protección y promoción social superan los 30 millones de euros, lo que supone el 15,50% del total de recursos económicos del Ayuntamiento, que se distribuirán entre Servicios Sociales, Promoción Social, Atención a Personas Mayores, Mujer, Infancia y Políticas de Empleo. Es un Presupuesto capaz de impulsar la actividad económica y el empleo, que apuesta por los servicios públicos municipales y que tiene una orientación claramente inversora. Estoy seguro de que apoyar este Presupuesto contribuirá a consolidar el modelo de ciudad al que aspiramos, con especial atención a nuestro Centro Histórico, a la mejora de nuestros barrios, a la creación de nuevas infraestructuras culturales y deportivas y a la atención de nuestro gran patrimonio verde. Por lo tanto, entiendo que su aprobación carece este año de lectura política o ideológica, porque lo que prevalece es el único fin por el que viene trabajando este ayuntamiento desde hace ya un año: salvar vidas y conservar y promover empleos. Y creo que hemos sido capaces de presentar un presupuesto expansivo, orientado a la salida efectiva de la crisis y en el que hemos incrementado los recursos destinados a la recuperación económica y social de nuestro municipio. Por eso, este momento que va a marcar los próximos meses de nuestra ciudad, reitero mi llamamiento al diálogo constructivo y mi voluntad de lograr acuerdos que sirvan, protejan y ayuden a todos los almerienses.


Un Presupuesto para acelerar la vuelta de la normalidad a Almería

Acabamos de hacer público el primer avance del Presupuesto del Ayuntamiento de Almería para 2021, unas cuentas orientadas a unos fines compartidos por todos: acelerar la vuelta a la normalidad en Almería. Por eso este Presupuesto, que es sin duda el más determinante que se va a debatir en los últimos años, no va a ser el Presupuesto del alcalde, del equipo de Gobierno o de su partido: va a ser el Presupuesto de Almería y los almerienses. Por lo tanto, entiendo que su aprobación carece este año de lectura política o ideológica, porque lo que prevalece es el único fin por el que viene trabajando este ayuntamiento desde hace ya un año: salvar vidas y conservar y promover empleos. Y estoy seguro de que esos objetivos son compartidos con la misma determinación y convicción, por Partido Popular, Partido Socialista, Vox, Ciudadanos, Podemos y el concejal no adscrito. Sé que a todos nos une el mismo deseo de una rápida recuperación de Almería y que ese punto de unión debe ser más fuerte que cualquier diferencia ideológica. Estoy seguro, por tanto, de que la oposición hará del estudio y aprobación de estas cuentas un ejercicio de responsabilidad, que ya les aseguro que encontrará como respuesta toda la receptividad y la capacidad de acuerdo de la que es capaz el quipo de Gobierno. En este sentido, el Presupuesto del Ayuntamiento de Almería para 2021 ha de adaptarse forzosamente a dos hechos incontrovertibles: la excepcional gravedad de la situación económica general de España causada por la pandemia y la imperiosa necesidad de volcar todo nuestro esfuerzo en evitar que ningún almeriense se quede atrás. Y ese esfuerzo, que ya pusimos en marcha hace un año con nuestro Plan Reactiva 20 de ayudas directas y generosidad fiscal, nos obliga ahora a encarar 2021 con una importante disminución de ingresos, consecuencia de las rebajas fiscales aprobadas para paliar los efectos de la crisis sanitaria, de la disminución de la recaudación asociada a esta crisis económica y al hecho de que el Ayuntamiento siga a día de hoy esperando unos fondos estatales muchas veces prometidos y de los que, de momento, no ha llegado un solo euro. Y lo podremos hacer gracias a que en los últimos años hemos mantenido una gestión económica seria, muy responsable y con gran capacidad de ahorro, además del importante esfuerzo realizado por el Ayuntamiento en la captación de financiación externa. Una buena gestión que nos permite contar con un presupuesto más alto que en 2020 a pesar del desplome de los ingresos propios. Concretando cifras, el Presupuesto consolidado del Ayuntamiento de Almería para 2021, totaliza la cantidad de 204.679.597,9 euros, lo que supone un incremento de 2.228.184 euros respecto del presupuesto de 2020, es decir, de un 1,1 %. Y creo que hemos sido capaces de presentar un presupuesto expansivo, orientado a la salida efectiva de la crisis y en el que hemos incrementado los recursos destinados a políticas de empleo y atención social, dado que el objetivo final de este Presupuesto es la recuperación económica y social de nuestro municipio. Reitero mi llamamiento al diálogo constructivo sobre lo previsto y mi confianza en la voluntad de lograr acuerdos que sirvan, protejan y ayuden a todos los almerienses.


Más cerca de la utilidad y más lejos de la consigna

La celebración del Día de la Mujer supone, un año más, la oportunidad de reflexionar sobre la aportación de valor que las mujeres almerienses hacen al presente y al futuro de nuestra sociedad. Es mucho lo que todos les debemos, es mucho lo que las necesitamos y es mucho lo que esperamos de ellas. Pero creo que este año se está haciendo más patente que nunca la necesidad de reducir la tensión ambiental creada en torno a esta conmemoración. Y lo digo porque creo que la necesaria búsqueda de la igualdad en nuestra sociedad y la equiparación plena de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres necesita más eficacia y menos ideología. La defensa permanente de los derechos de la mujer, la erradicación de la violencia de género y la eliminación de cualquier comportamiento o sesgo que discrimine o disminuya su libertad o su capacidad de acción y emprendimiento, son objetivos compartidos que deben superar la interpretación partidista o de la disputa ideológica. La igualdad real es el pilar sobre el que se asienta nuestro futuro como sociedad y todos, desde nuestras respectivas responsabilidades, debemos sumar el mejor de nuestros esfuerzos por hacerlo más amplio, más sólido y más sostenible. Durante demasiado tiempo la historia de Almería se ha escrito en el tiempo verbal de los hombres, borrando y silenciando el paso de muchas mujeres. Y creo que no sólo es necesario, sino que sobre todo es justo, ampliar ese enfoque y abrir el relato de nuestros éxitos colectivos a la innegable aportación de tantas mujeres. Nosotros tenemos el deber histórico de legar nuestros hijos una sociedad que haya puesto punto final a esa insensibilidad que ha significado la invisibilidad de miles de mujeres en nuestra historia. Mujeres que estaban, pero que no contaban. Mujeres que existían, pero que no eran. Mujeres anónimas, a las que una sociedad profundamente injusta no ha dejado brillar. En este sentido, el Ayuntamiento de Almería, en esta conmemoración del 8-M tan diferente en la forma, pero tan permanente en su significación, quiere seguir sacando a la luz el papel de la mujer en la construcción de una sociedad cada día más abierta, más participativa, más inclusiva y, por tanto, mejor. Los galardones que mañana entregaremos en un acto reducido y ajustado a las normativas sanitarias, serán el mejor reflejo de ese necesario pulso que debemos seguir manteniendo en la búsqueda de una mejor sociedad. Queremos seguir apostando por un feminismo positivo y no excluyente, capaz de trabajar por la sociedad desde la suma y no desde la división. Desde la aportación y nunca desde la confrontación. Un feminismo sin siglas, ni colores. Un feminismo moderno y realista, más cercano a la utilidad que a la consigna, y que sea capaz de adaptarse a las necesidades y retos de una sociedad cargada de desafíos colectivos en la que todos, con independencia de nuestro sexo, somos necesarios.


No exigiré otra cosa que no sea el mejor soterramiento posible para Almería

La mejora de las comunicaciones ferroviarias con Almería y la conclusión de los proyectos infraestructurales de calado que están en marcha en nuestra ciudad son objetivos que están muy por encima del debate ideológico. Dar más valor a Almería con servicios de calidad y equipamientos atractivos no sólo es una ventaja para los que tenemos la suerte de vivir en esta gran ciudad, sino que además es un factor que sirve para atraer inversiones, fomentar el turismo y en definitiva generar más oportunidades, calidad de vida y riqueza para todos.
En este sentido, desde el Ayuntamiento entendemos que es inaplazable despejar con datos y cifras las dudas e incertidumbres existentes sobre la llegada de la Alta Velocidad a nuestra ciudad y la necesaria conclusión de las paralizadas obras de prolongación del Paseo Marítimo. Es por ello que, ante el reiterado silencio del Gobierno de España a nuestras solicitudes, nos hemos visto forzados a emplear un recurso legal para convocar formalmente una reunión de la Sociedad 'Almería Alta Velocidad', que es el organismo participado por Gobierno, Junta y Ayuntamiento para diseñar y llevar a cabo la integración de la alta velocidad en nuestra capital. Pero no se trata ahora de juzgar y medir la voluntad de alguna de las partes, sino establecer los cómos, los cuántos y los cuándos del AVE en Almería. Y para ello es necesario analizar y tomar decisiones concretas sobre la segunda y vital fase del proyecto de integración del ferrocarril en el casco urbano, así como sus propuestas de financiación.
Los almerienses necesitamos conocer con detalle la situación de un proyecto del que ya se ven unos magníficos resultados en la zona del Puche, y también queremos saber qué tiene que decir el Gobierno sobre los plazos reales de su finalización. Y todo ello sin olvidar que para poder hablar de plazos primero tenemos que llegar a unos acuerdos que están aún pendientes sobre el coste y la viabilidad de las diferentes propuestas técnicas explicadas a nivel de anteproyecto. En este sentido, para Almería es importantísimo que se cumplan los plazos dados por ADIF para recuperar el tráfico y la conexión ferroviaria con la Estación de Ferrocarril a finales del segundo trimestre del año. Nada me gustaría más que ello fuera así y que podamos seguir aprovechando las ventajas que nos ofrecen actuaciones como la esperada eliminación del paso a nivel de El Puche y la construcción de una gran rotonda de 80 metros de diámetro como solución a una reclamación histórica de una ciudad que gana así en permeabilidad transversal. Pero además de agradecer a todos los técnicos y trabajadores que han permitido este avance, debo insistir en que Almería debe ser ambiciosa en este momento y apostar por la mejor de las soluciones posibles y continuar soterrando del mismo modo que ADIF ha hecho en otras ciudades con problemas similares al nuestro. Eso y no otra cosa es lo que quiero como alcalde y eso es lo que va a exigir el Ayuntamiento: el mejor tren y el mejor soterramiento posible para Almería.


El orgullo de dar la bienvenida a proyectos que añaden valor a Almería

Abordar el desarrollo de proyectos e iniciativas beneficiosas para Almería desde la óptica partidista siempre me ha parecido una manera de empobrecer el discurso político y rebajar la calidad del relato sobre el que se construye a diario nuestra ciudad. Limitarse a explicar desde la sigla la puesta en marcha de una actuación objetivamente buena parta todos es, a mi juicio, un modo de rebajar el alcance de esa ventaja. Pero del mismo modo, creo que es necesario reconocer el esfuerzo de las administraciones cuando demuestran una clara vocación inversora para Almería, y potencian sin complejos nuestra capacidad de trabajo y esfuerzo con iniciativas beneficiosas no sólo para nuestra capital o provincia, sino también para el resto de Andalucía y España. Y esto ha vuelto a quedar claro con la reciente presentación del proyecto de la Junta de Andalucía de crear en Almería el 'Polo de Innovación Tecnológica de la Agricultura Andaluza Cita 4.0', que no sólo cumple un compromiso anunciado por el presidente Juanma Moreno, sino que consolida a nuestra ciudad como capital de la innovación, investigación y el desarrollo del sector agroalimentario español y andaluz. Como alcalde, quiero compartir hoy con vosotros el orgullo que produce comprobar una vez más que el talento, la investigación y el desarrollo que generamos en Almería es aprovechado para generar empleo y riqueza para muchas personas. Quiero dar las gracias a la consejera de Agricultura, Carmen Crespo, por el gran trabajo que su equipo ha realizado en los últimos meses para lograr este avance, así como a la extraordinaria sintonía y colaboración que para ello han mostrado organismos y entidades como la Diputación de Almería, la Fundación Cajamar, la Fundación Tecnova, la Universidad de Almería y el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Alimentaria y de la Producción Ecológica. Este modelo de colaboración público-privada es, sin duda, el que está marcando el camino de un futuro ganador y abierto a generar estrategias de éxito que no sólo son positivas para todos, sino que además proyectan a Almería como una referencia mundial en un terreno tan competitivo y exigente como el de la producción sostenible de alimentos saludables de altísima calidad. Además, este proyecto llega a Almería en paralelo con otras iniciativas que reflejan la positiva evolución de nuestra ciudad en el panorama andaluz y nacional, pues estos mismos días hemos conocido también que la Junta de Andalucía ha vuelto a concretar su voluntad de extraer proyectos atascados en largos años de trámites y olvidos, como la puesta en marcha de un ambicioso y necesario proyecto de consolidación y mejora del tramo norte de las murallas de la Alcazaba o el nuevo impulso que se le está dando a la espectacular rehabilitación en marcha en el antiguo hospital provincial, una joya patrimonial del S. XVI en pleno Casco Histórico y futura sede del Museo del Realismo Contemporáneo Español. Y como entiendo que es bueno romper el confinamiento municipal del éxito, también debemos saludar como excelentes para Almería capital las noticias sobre la luz verde al Hospital de Roquetas de Mar o el esperado avance final de la Autovía del Almanzora, casi 40 años después de su anuncio. Pienso que las buenas actuaciones para Almería no tienen más color político que el de añadir valor a nuestra tierra. Y así es como seguiremos trabajando cada día en el Ayuntamiento.


Diego García: adiós a uno de los nuestros

A final no somos más que los recuerdos que dejamos. Y la unánime oleada de dolor e incredulidad que ha sacudido a Almería tras la repentina y dolorosa pérdida del presidente de la Asociación de Hostelería de Almería, Diego García, confirma algo que todos los que le conocimos sabíamos bien: que Diego era un almeriense muy especial. Uno de los nuestros. Cuando alguien tan joven y con tantos proyectos en marcha desaparece de nuestras vidas, nos sacude la rabia de no poder acompañarle en el camino que tenía previsto y la de no poder contar con él para ser parte activa del nuestro. Un dolor que es infinito, que me ha golpeado en lo más hondo y que quiero compartir desde aquí con su familia y amigos, y que quiero hacer extensivo a un sector, el de la hostelería almeriense, que durante la pandemia sanitaria que se ha desatado durante su presidencia, atraviesa la crisis más grave de su historia. Y creo que ha sido una suerte para todos que alguien de su perfil haya estado en esa posición tan delicada y exigente en estos meses tan complejos para todos. Diego tenía, como todos los grandes profesionales del ramo, la experiencia y la capacidad necesarias para saber estar siempre en su sitio, defendiendo con lealtad y rigor los derechos y las peticiones de sus compañeros de la hostelería almeriense ante todas las administraciones, escuchando, aportando y sumando. Y peleando de manera especial por aquellos asociados que, por diferentes circunstancias, estaban resultando más gravemente afectados por las necesarias restricciones sanitarias dictadas para intentar frenar los contagios. Como almeriense y como alcalde voy a echar mucho de menos sus recomendaciones, sus análisis sobre la evolución y desarrollo de un sector tan básico en la economía almeriense como la hostelería y, sobre todo, sé que voy a lamentar no contar más veces con su visión de almeriense bueno y cabal, de esos que quieren a su tierra sin esperar nada a cambio. De los que saben que Almería no solo se defiende y se construye desde las tribunas públicas, sino también desde las barras y los fogones. De hecho, buena parte éxitos colectivos como la Capitalidad Gastronómica de Almería en 2019 o la Ruta de la Tapa se la debemos al enorme trabajo de la hostelería almeriense liderada por Diego García, dando un paso al frente para enseñarle al mundo lo bien que se come y por tanto se vive aquí, porque pocos supieron darle a la cocina almeriense la importancia y el discurso que sólo se tiene cuando se aprende a andar trasteando entre fogones, como hizo él.
Con el ánimo aún encogido al recordar todas las veces que he hablado y trabajado con Diego en los últimos días sin sospechar que nos iba a dejar tan pronto, quiero anunciar que aunque las circunstancias sanitarias que tanto marcaron sus últimos meses de vida no nos permiten despedirle del modo que él se merece, cuando Almería recupere la normalidad hostelera que él tanto amaba y tanto añoramos todos, el Ayuntamiento reconocerá la calidad humana y profesional de quien fue Escudo de Oro de Almería, Pregonero de nuestra Feria de la Virgen del Mar y que incluso antes de irse ya había entrado por sus propios valores y méritos en la categoría de los imprescindibles. Descansa en paz, querido Diego. Almería nunca podrá olvidarte.